El aquí y ahora y una nueva visión de futuro

Desde que el hombre es hombre ha imaginado un mundo mejor, sin guerras, conflictos ni enfermedad. Probablemente, los niños en el mundo occidental de hoy se acercan más que nunca a esa utopía. No existen muchos periodos en la historia de la humanidad que puedan alardear de dos y hasta tres generaciones sin guerras, con las necesidades básicas cubiertas desde su nacimiento y con una infancia larga dedicada al juego y a la educación.

Y sin embargo, esa misma sociedad vive en angustia, con un incremento de los casos de depresión y ansiedad, donde las conductas histriónicas prevalecen hasta tal punto que por “salir en la tele” la gente está dispuesta a casi todo.

Abundan los libros de auto ayuda que, como solución, nos invitan a vivir en el aquí y ahora. Sin duda funciona cuando la vida embiste y nos pone ante retos dolorosos.

Hay unos pocos estudios que han analizado los rasgos de personalidad de personas enfrentadas a una vida “dura”, ya sea porque padecen dolor crónico, han experimentado la muerte súbita de seres queridos o son padres de niños con enfermedades crónicas descapacitantes. Aquellas que mejor afrontan la situación y conllevan estas circunstancias con más dignidad y valentía comparte algunos de rasgos de personalidad. Por ejemplo, son personas poco imaginativas, con los pies en la tierra, carecen de interés en hacer planes futuros, y están orientadas hacia el presente, el día a día. Su estrategia de afrontamiento se basa en el aquí y ahora.

Tal vez, estas personas no nacen así, las circunstancias las hacen así. Desarrollan formas de pensar y estrategias de afrontamiento que les permita seguir funcionando con un grado de equilibrio emocional ante una situación difícil.

Sin embargo, ante periodos de vida satisfecha, sin el acecho de peligros ni enfermedades, de grandes conflictos, el vivir en el aquí y ahora, sería realmente satisfactorio?

Antes de seguir adelante con esta reflexión y ejercicio de la imaginación deseo dejar claro que no me refiero a vivir con presencia.

Me surge un pensamiento un tanto escalofriante: ¿Y si la mente/psique  no fuese capaz de funcionar bien a menos que exista el conflicto y las dificultades externas? Y si ¿después de tantos siglos de conflicto y dificultades fuese necesario reestructurar la psique para que sea capaz de vivir de forma saludable ante un mundo dedicado al ocio, a la vida fácil? ¿Qué tipo de entrenamiento necesitaríamos? ¿Qué estilos de pensamiento y formas de ser serían las más adecuadas para este nuevo mundo?

Propongo esta posibilidad como un ejercicio de la imaginación. Como una forma de parar la reacción “menuda tontería”.  Siempre existirá el sufrimiento, la enfermedad… Quizás,  pero las visiones son necesarias para mejorar

Y  ¿si el vivir en el aquí y ahora solo tiene cabida y sentido en una vida en la que las carencias y el peligro son la norma, y no la excepción ? Y ¿si para una generación de niños nacidos y criados bajo la protección, el bienestar, el sentido de control y la sensación de que el mundo es un lugar seguro y cómodo, el asombro de estar vivos se quedase corto? ¿Que necesitaria esa mente nueva para no caer en la desidia, ni en la búsqueda del conflicto, para sentirse viva y maravillada?

FORMAR ACUPUNTORES EN BOLIVIA

Por Juliana Guzmán – Profesora de la Escuela Superior de MTC

Quiero compartir mi experiencia como acupuntora en Bolivia, porque me ha reanimado la creencia de que, mediante la acupuntura, y posiblemente mediante cualquier otra terapia realizada con conocimiento y con confianza en la capacidad de sanación, los humanos podemos poner a funcionar recursos extraordinarios.

Desde que comencé a estudiar Medicina Tradicional China, observé que la acupuntura es un artículo de lujo en nuestra sociedad. Leyendo las recomendaciones de la OMS sobre la acupuntura me sentí impulsada a valorar otras posibilidades: “muchas regiones del mundo en vías de desarrollo e incluso los países industrializados con zonas rurales donde las necesidades básicas están mal cubiertas, podrían beneficiarse de la acupuntura por su simplicidad y por el bajo coste económico de los instrumentos necesarios para ejercerla”.

Muchos años después, este mismo verano, se presentó la oportunidad de ir a Sucre (Bolivia) a ejercer la acupuntura siguiendo las premisas de la OMS. Sin embargo tenía muchas dudas, porque solo disponía de dos meses y, si leía de mi experiencia en Madrid y de lo aprendido sobre la eficacia acupuntural, los problemas crónicos necesitan uno o varios ciclos de tratamiento. …¿Qué casos podría tratar en Bolivia en tan corto periodo de tiempo de dos meses? ¿Sabría enfocar los tratamientos en personas tan diferentes a la cultura que conozco un poco? ¿Qué y a quién me encontraría? ¿Se asustarían ante las agujas?… ¿tendría yo la capacidad de transmitir las posibilidades de la acupuntura?…

A pesar de las dudas, me decidí a ir como cooperante de una organización que lleva más de 35 años trabajando para que los indígenas y campesinos de Sucre y de Chayanta (Potosí) tengan acceso a lo que siempre les ha faltado: educación, sanidad, trabajo … En seguida, aunque no conocían la acupuntura, me ofrecieron la oportunidad de colaborar en un hospital popular que atiende a las personas más desfavorecidas.

Bolivia, al haber heredado las tradiciones del mestizaje colonial y las culturas precolombinas, es un país multiétnico y pluricultural, rico en la mezcla de tradiciones de habitantes mestizos, indígenas, blancos descendientes de criollos…Cuando vi la variedad de personas que acudían a este hospital popular, supe que tendría que tener una posición versátil, flexible y adaptarme a cualquier situación inesperada. Las vacilaciones no tenían cabida en esos momentos. Habría que funcionar, sí o sí .

Expliqué a los doctores del hospital las posibilidades de esta medicina y valoraron rápidamente la oportunidad de aprovecharse de una terapia barata y, a juzgar por mis palabras, también eficaz. Solo les puse dos condiciones: la primera era que necesitaba al menos media hora de consulta previa para establecer un diagnóstico para cada persona y la segunda que a partir del primer mes solo podría tratar casos agudos, ya que los crónicos no obtendrían muchos resultados, contando con el poco tiempo del que disponía.

Y así empecé. Con un pequeño despachito en el que iba recibiendo, cada media hora, mujeres y hombres del más variado perfil l y a los que después trataba en una sala de prepartos que adaptaron para la acupuntura…Curioso, pero en dicha sala, se estaba gestando algo que, ahora, espero que se convierta algún día en “un buen parto”. Pero no nos adelantemos.

El primer día, observé que los pacientes tenían algo más que curiosidad ante una nueva terapia. Tenían auténtica necesidad de ponerse bien y la entrega, a pesar de una cierta prudencia ante los pinchazos, era absoluta. Constaté que ¡las agujas aliviaban sus dolores desde la primera sesión! y eso a pesar de patologías tan crónicas como reuma, artritis, artrosis, ciáticas de varios meses, lumbagos, periartritis escapulo-humeral de varios años, patologías gástricas y del colon derivadas de una alimentación deficiente desde toda la vida…en fin problemas que requerían tiempo, constancia, cambio de hábitos….

¿Qué era lo que estaba pasando allí? ¿Por qué EN TODOS los casos los efectos estaban siendo tan positivos y desde el primer momento? ¿Estaban tan abiertos a la nueva terapia que abrían así las vías de circulación del Qi?… Yo no tenía respuestas definitivas y aún hoy sigo dándole vueltas….

Sjuliguieron los días y aquello empezaba a fluir. Ya no podía pasar consulta previa de media hora, sino que, dada la afluencia de personas que querían tratarse, disponía de cinco minutos para diagnosticar y diseñar los tratamientos. Cada mañana trataba y aliviaba de sus dolores a una media de 15 enfermos….Después de 6 ó 7 sesiones diarias o en días alternos, empezaban a dejar de venir diciéndome “doctorita, ya no me duele”….Yo no daba crédito y pensé que era una fórmula cortes de retirada, pero no, la situación se repetía y tuve la oportunidad de poder constatar los beneficios: articulaciones desinflamadas, recuperación de la movilidad, cefaleas calmadas, recuperación de funciones orgánicas alteradas, etc.

La curiosidad empezó a cundir entre los doctores del hospital y el director, el Dr. Alfonso Dávila, me propuso que les diera clases, si bien no para terminar formados en tan poco tiempo, sí para crear la curiosidad y la inquietud necesaria para que en un futuro próximo se pudiera impartir formación continua en acupuntura para los doctores del hospital.

Durante un mes estuvieron recibiendo nociones básicas de acupuntura y el mismo director, con lo que aprendió en poco más de un mes, ha quedado comprometido en continuar a dos pacientes que, con mi vuelta a España, se habían quedado en la mitad del tratamiento.

La relación con este doctor ha sido fructífera. Por poner un ejemplo, en una de las salidas a las postas sanitarias de pueblos de difícil acceso, me propuso formar parte del equipo de asistencia. Y allá fuimos, a un pueblo en las montañas llamado Chuqui-Chuqui, yo cargada de agujas pero con bastante escepticismo ya que no creía posible conseguir mucho con un solo día de tratamiento. Error. Nuevamente comprobé la eficacia inmediata de la acupuntura y tuve que ceder ante la evidencia de que esta gente tiene las puertas abiertas para ser curados. El doctor y yo, codo con codo, veíamos a los pacientes, él desde la óptica de la medicina convencional y yo desde la oriental, compartíamos criterios, traducíamos síntomas de una medicina a la otra, interpretábamos en común y diseñábamos el tratamiento más oportuno, complementando ambos enfoques y consiguiendo que todo estuviera orientado en la dirección de lo que era bueno para el paciente. Fue una experiencia enriquecedora para todos, pero sobre todo para mí que estaba emocionada al ver con qué atención, sencillez e inteligencia se puede entender la enfermedad, el dolor, y al ser humano que está abierto a la sanación. Estábamos todos receptivos a lo que pudiera suceder, predispuestos positivamente, y nos sentíamos instrumentos de un acto terapéutico que, al menos en mi caso, superaba mis expectativas e incluso mi comprensión racional de lo que allí estaba sucediendo.

Transcribo algunas de mis notas después del trabajo en Chuqui-Chuqui:

“El Dr. Alfonso, el director del Hospital, prepara una salida al mes de este tipo, para dar atención primaria a las personas que tienen dificultades para desplazarse a la ciudad desde el campo. Con un grupo de especialistas asiste a estas poblaciones en las postas estatales de salud de cada pueblo. Les diagnostica, les pone el tratamiento, les da las medicinas que llevan gratis hasta allá y por último les recomienda que después de un tiempito vayan, sin pagar, a la consulta del Hospital en Sucre.
Me dijo que me llevara mis agujas y yo encantada. He tratado a una chica de 16 años que tenía lumbalgia; me ha parecido que el dolor podría deberse a una cistitis crónica y le he dicho al responsable de la posta que se ocupe de que vaya al médico en Sucre para tratar la posible infección. Con todo, la chiquilla después de la acupuntura ha dicho que ya no le dolía.

Después el “Doc” Alfonso, me ha dicho que me fuera con él, porque estaba viendo a pacientes con dolores diversos. Me ha explicado sus diagnósticos y yo le he contado cómo lo veo desde la óptica oriental, hemos compartido criterios y visto la forma de relacionar los distintos enfoques. Cuando veíamos la oportunidad de tratar con agujas, lo he hecho y cuando no, él les ha puesto un tratamiento. Trabajo complementario y en colaboración. El “Doc” ha estado poniendo en práctica lo que ha ido aprendiendo en las clases de acupuntura. Es un hombre estupendo, abierto, con ganas de aprender, con un trato exquisito a los pacientes, con una humanidad que va más allá de formas aprendidas; trabaja con conocimiento y con corazón.

Así que he tratado otro lumbago de un abuelo que tenía insuficiencia de la sustancia basal de Riñón y osteoporosis: se le ha calmado el dolor.

También un dolor de cabeza de una madre lactante de 17 años que sufría de migrañas y de bloqueo de la humedad interna: se le ha quitado el dolor de cabeza.

También a una señora con jaqueca que era diabética con bloqueo de Qi hepático e insuficiencia de Qi de Bazo: se ha quedado tan relajada que roncaba con gusto mientras tenía las agujas puestas y, al fin, el dolor de cabeza se le ha ido.

También a una mujer que decía que desde hacía tres días le dolían mucho los brazos, el pecho y todo el cuerpo. El “Doc” me la ha dejado entera a mí. Enseguida me he dado cuenta de que su problema era de una tensión emocional grande y después de dos preguntas se ha puesto a llorar manifestándome el gran miedo que tenía porque a su marido lo habían endemoniado…Decirle que las agujas eran como un imán que atraía las fuerzas buenas para pasárselas a su cuerpo y de su cuerpo al de su marido y quedarse relajada ha sido todo una misma cosa. Se ha quedado dormida con las agujas puestas y al despertar ya no tenía dolor.
Cada vez estoy más sorprendida del efecto de la acupuntura. Al principio le dije al doctor que solo podría tratar con una sesión casos que fueran agudos, pero como es que solo recibo casos crónicos, me he decidido a tratarlos…y con efectos positivos.

Creo que es la fe que tienen, la necesidad de estar mejor y la falta de prejuicios, lo que favorece sus mejorías.

Ya ni siquiera me paro a dudar. Tengo la impresión de que haga lo que haga va a funcionar bien.

Ha sido una grata experiencia, no solo por estar con el “Doc” , renegrido de piel y luminoso de alma, también porque estando entre estas mujeres de trenzas largas, cuerpos quebrados por el trabajo, pies endurecidos y agrietados, pero más fuertes que la piel de los zapatos, y hombres acartonados por el sol, envejecidos y encorvados por las faenas del campo…me hace sentir que no tenemos derecho a quejarnos y que tenemos una gran responsabilidad, al menos, de cultivar al máximo lo que la vida nos ha regalado, sin ningún derecho previo”.

Otra de las experiencias interesantes, fue en un pueblito, Ocurí, en Chayanta, a 4.500 metros de altitud. Aquí hay un instituto politécnico, en régimen de internado, donde chicos y chicas de 18-20 años, hijos de campesinos, aprenden un oficio y se forman en materias como administración pública, auxiliares de enfermería, agropecuaria, construcción, etc.; cuando terminan, tienen un certificado reconocido por el Ministerio, que les acredita para poder trabajar. El objetivo es que vuelvan a sus poblaciones de origen y hagan extensivo su conocimiento en áreas rurales en las que difícilmente pueden llegar recursos básicos.

“Me han pedido que me quedara para dar clases a los estudiantes de auxiliares de clínica y a los profesionales del hospital de Ocurí. Ya he dado la primera y ha sido de reflexoterapia en los pies. Seguiré con reflexoterapia en las manos y con auriculopuntura. Les ha encantado y a mí más porque escuchaban con el interés de los niños despiertos y resueltos. Esto anima bastante”.

¿Y para qué este relato?
He quedado comprometida con el hospital en reunir a un grupo de personas que quieran viajar en turnos para allá e implicarse en impartir formación a los médicos del hospital durante, al menos, dos ciclos, o sea lo que se tardaría en aprender acupuntura para medicina interna y varias especialidades. El propósito es que la acupuntura pueda ser utilizada allí como una terapia más en este hospital que se ocupa de la población menos favorecida de la provincia de Chuquisaca.

Por su parte, el hospital ha quedado comprometido en pagar, al menos, el material de agujas, la estancia y manutención de los acupuntores españoles que vayan allí. Aún están por determinar más posibilidades de financiación por parte del hospital.

Desde aquí, animo a cualquier acupuntor que esté interesado en este proyecto, a que se ponga en contacto conmigo. Os aseguro que quien más se puede enriquecer de esta experiencia es uno mismo. A mí, al menos, me ha removido algunos de los cimientos que ahora siento con más fortaleza.

Recuerdo el aforismo “no me des peces, mejor enséñame a pescar”….

También quiero agradecer, la posibilidad y el apoyo que la Escuela Superior de MTC me brinda con la publicación de estas líneas. Desde el primer momento me he encontrado personas de la institución que se han prestado a dar su apoyo, por ejemplo en la utilización de algún material didáctico.

Juliana Guzmán
Profesora de MTC en la Escuela Superior de MTC
Acupuntora-Homeópata
julianaguzmn(*)gmail.com

Patriarcado o el provincialismo de la historia occidental

Desde el comienzo de la Historia, con mayúsculas, se ha dado por sentado la supremacia del Hombre sobre los animales, y del sexo masculino sobre el femenino. Esta visión, tan estrecha como arraigada, sirve de base para interpretar otras culturas o épocas de las que solo tenemos atisbos.

¡Quien no recuerda la cómica imagen del cazador prehistorico, fuerte, y dominante, arrastrando de los pelos a una fémina sumisa y débil….De hecho, durante siglos la supremacia del hombre sobre la mujer,  en cuanto a inteligencia y estatura moral, se ha basado en la creencia de la supremacia masculina a lo largo de la evolución:  la inteligencia del varón como cazador permitió la aparición de la sociedad; el varón-cazador inventó el fuego y pintó increibles pinturas rupestres, los chamanes eran hombres…
Pues resulta que va a ser otro mito del patriarcado… Lee más »

Energía psíquica y creación de la realidad

culminazion“Cuando el activismo nos dejó lo bastante exhaustos o paranoicos, cedimos el paso a la ideología New Age, populismo espiritual de acuerdo con el cual un cambio a escala masiva de nuestras conciencias alteraría las condiciones sociales. Y por supuesto que las alteró, pero no, desde luego, en el sentido que habíamos esperado. Simplemente, debilitó nuestra percepción de la realidad objetiva.

Gate of Horn fue una “red de sueños” que organicé con gente a la que había conocido en Harmonic Convergence y otras jornadas internacionales de oración por la paz patrocinadas por grupos New Age, así como con la “comunidad de trabajadores de sueños” del área de San Francisco y su red de contactos. Empezó a finales de 1988 y duró menos de un año. En Harmonic Convergence yo había hecho una llamada, una petición mundial de sueños que la gente tuviera en torno al 16 y 17 de agosto, a fin de intentar obtener una idea de lo que el “inconsciente colectivo” estaba diciendo. Recolecté sueños de toda Norteamérica y algunos de Europa y Australia que vertí en un manuscrito titulado The Harmonic Convergence Book of Dreams.

[......]

Gate of Horn se basaba en una premisa errónea: la de que la psique individual o colectiva tiene poder sobre la realidad material. La verdad es que la psique es la autopista por la que las influencias espirituales entran en la realidad material, y por la cual los residuos de los eventos materiales son sublimados, purificados y enviados de vuelta a su Fuente espiritual. Los ángeles -los mensajeros- ascienden y descienden por ella, como por la Escala de Jacob. Pero no es el punto de apoyo de la palanca, el punto de Arquímedes a partir del cual el mundo puede ser cambiado. Puede ser el cable transmisor de la corriente, pero no es la fuente de poder [.....]. Creer que la psique es el “plano causal” en relación con la realidad material es, quizá, el error central de la New Age.”

Extraído de una entrevista a Charles Upton, perennealista publicada en el Ecologist

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Miedo, enfermedad y muerte digna

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Pasados los cuarenta, la enfermedad, propia y de los padres, se convierte en tema inevitable en cualquier reunión de amigos o conocidos: fatiga crónica, fibromialgias, cáncer de diversa índole e infartos entre los amigos cincuentones; Alzheimer, problemas circulatorios y dificultad motora entre los padres. Y a ello, hay que añadir el aumento de alergias e intolerancias entre los más jóvenes, así como los trastornos depresivos y de ansiedad.
Todas ellas tienen en común la cronicidad.

Para bueno y para malo, sin la ayuda de la medicina moderna, la cronicidad sería mucho menos ubicua, más que nada, porque la gente con cáncer u otra enfermedad crónica tardarían mucho menos en morir. Probablemente, con mucho más dolor, eso sí.
Cuando sale el tema de la vejez y la enfermedad, todo el mundo adquiere un aspecto lúgubre, como si una oscura nube cayera sobre nuestras cabezas;  alguien acaba murmurando: “No temo a la muerte, sino a una enfermedad que me consuma poco a poco… al dolor, y a la carga en que me convertiré para los demás.”
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Crisis, ¿qué crisis?

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En los nueve primeros meses del año, los beneficios de estas 35 empresas ascendieron a 41.000 millones de euros, una cifra récord que supera en un 9,8% a la conseguida en el mismo periodo del año anterior. No obstante, el crecimiento es sólo una tercera parte del 27% logrado el año pasado y queda muy lejos de los de 2006 y 2005, cuando los ascensos superaban el 30%. ….Hasta septiembre, aumentaron sus beneficios un 85%. Endesa influyó mucho en este crecimiento, pero también lo hizo Iberdrola, que ganó un 53% más, impulsado por la compra de Energy East. Repsol, sin embargo, elevó su resultado anual sólo un 15%, después de reducirlo ligeramente en el tercer trimestre por los problemas de producción que está teniendo en Latinoamérica.”

http://www.publico.es/dinero/174528/empresas/ibex/ganan

Es curioso el grado de hipnotismo al que nos someten los medios de comunicación y las fuerzas políticas. Miles de personas han perdiendo puestos de trabajo, los bancos han dejado de prestar dinero y la palabra crisis se repite y se respira como una maldición. Pero, al mirar las cifras que nos proporcionan esas mismas fuentes, no encontramos números rojos, sino MENOS GANANCIAS.
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Y Dios dijo a la mujer: ¡consume maldita!

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Dicen las estadísticas, y lo confirma una visita a cualquier centro comercial, que las mujeres son las principales compradoras, y por eso la publicidad va dirigida a ellas. Según WomenCertified, una organización para la formación de comerciantes y consultora especializada en mujeres y consumo, las mujeres gastan al año unos 4 mil millones de dólares y suponen el 83% del consumo en Estados Unidos, o lo que es lo mismo, dos tercios de su PIB. Ahora resulta que la economía del pais casi depende de ellas

Si los hombres necesitan trabajarse la confusión entre hombría y violencia, machismo y masculinidad, poder y estatus, las mujeres necesitan reflexionar, y mucho, sobre el consumismo y nuestro sentido de valía y feminidad. Lee más »

Gurus y la batalla del egoismo

En la web de uno de los últimos avatares hindúes que ha conquistado el corazón de muchos europeos y que aboga por la transformación del mundo mediante la experiencia de diksha (Gracia divina) leo:

¿Qué significa cooperar?; no la palabra, pero el espíritu de la misma. No puedes cooperar con otro, con la tierra y sus aguas a menos que tengas armonía, no estés dividido y no tengas contradicciones; no puedes cooperar si estás bajo presión o conflicto

Tiene sentido común……

Si dentro de mí vivo en conflicto, como es el caso a menudo, si siento estrés, presión o confusión, es más difícil cooperar. Los “otros” suponen una amenaza para mi identidad. La cooperación requiere confianza en el otro y si no podemos tener un mínimo de confianza en nosotros mismos, resulta más problemático confiar en los demás. Pero no toda contradicción es conflictiva

Pero entonces continúa, como si existiese una relación entre una cosa y la otra:

¿Cómo puedes cooperar con el universo si sólo te preocupas por tí mismo, por tus problemas y ambiciones? No puede haber cooperación si todas tus actividades están centradas en ti mismo, solo te ocupas de tu egoismo, de tus deseos y placeres secretos

Al leer esto, suenan las alarmas internas, ¿será porque se parece demasiado al mensaje que la igelsa ha utilizado durante años para dominar y enriquecerse?.. Pero hay algo más…
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La pervesión de los indicadores económicos

Hoy en día las empresas grandes se gestionan mediante indicadores. Un indicador es una medida que permite abstraer la eficiencia de un proceso y simplificar la lectura. Por ejemplo, se puede medir el funcionamiento de un departamento de asistencia analizando el tiempo medio de cierre de un ticket de soporte. Se puede comprobar la eficiencia de un equipo de programadores analizando el número de errores por cada mil horas de trabajo/persona o por cada diez mil líneas de
programa.

Estas abstracciones son necesarias e ideales si se usan bien, pero no son la panacea. Hay esencialmente dos peligros en este sistema. El primero es que, normalmente, se premia no el trabajo bien hecho, sino las cifras de los indicadores. Eso lleva a que los cuadros medicos busquen con ahínco obtener buenas métricas en vez de hacer bien su trabajo. Si a alguien le escandaliza, debería darse cuenta de que ya no se paga por un trabajo bien hecho, sino por unas cifras inmaculadas que queden bien en un powerpoint. No hay más remedio cuando su sueldo depende en parte de esas cifras, y la alta dirección está compuesta por personas caprichosas que actúan desde una torre de marfil y se desentienden de los problemas reales con frases del estilo “no me cuentes tu vida”.

Una variante aún más perversa es la falsificación de indicadores. Por ejemplo, un clásico es que tu proveedor de ADSL dé una incidencia por cerrada para que conste en el parte diario como resuelta, aunque el problema siga. Tú vuelves a llamar después de dos días, te quejas diciendo que todo sigue igual, y la vuelven a abrir. Pero no la reabren, sino que ponen una avería nueva. Ya son dos incidencias en vez de una, y en vez de cuatro días han permanecido constado abiertas menos de uno, así que el responsable del servicio puede decir a sus jefes que el tiempo medio de resolución de una avería es de menos de un día
Extraido de simbiontes. Leer más

La extrañeza del mundo

For the average man the world is weird because if he’s not bored with it, he’s at odds with it. For a warrior, the world is weird because it is stupendous, awesome, mysterious, unfathomable. A warrior must assume responsibility for being here, in this marvelous world, in this marvelous time.

The wheel of time

Para el hombre ordinario el mundo es extraño porque si no se aburre él, está en contradicción con él. Para un guerrero, el mundo es extraño porque es estupendo, impresionante, misterioso, insondable. Un guerrero debe asumir la responsabilidad de estar aquí, en este maravilloso mundo, en este maravilloso tiempo.

Carlos Castaneda. La rueda del tiempo

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